“Educar para la democracia” ha sido, es y será un lema frecuente en la historia de los sistemas educativos, aunque diferentes gestiones han concebido de manera dispar los alcances de dicho enunciado. ¿Qué significa hoy educar para el ejercicio de la democracia? ¿Cuáles son los valores relevantes que es necesario tener en cuenta para orientar la formación de los ciudadanos? ¿Cómo interpelan los problemas de una ciudad a la formación en la ciudadanía?
Andrés Sarlengo reseñó algunas interpretaciones de ese mandato y postuló algunas propuestas para el contexto social actual. El taller que se realizó el viernes 6 de agosto en la sede central de Agmer, con delegados del departamento Paraná, sirvió para mostrar una serie de trabajos que el periodista y docente realiza desde hace unos años sobre el tema.
“La idea era compartir con los docentes de Paraná y de Entre Ríos, lo que denomino un crimen educativo”. En concreto, se refirió a cómo el sistema genera cada vez más chicos con “una desnutrición conceptual, es decir, no solamente física, sino también de conceptos, y cómo el poder convierte a las escuelas en galpones, donde cada vez hay menos palabras, y por lo tanto, menos dignidad humana”.
Sarlengo recordó que en 1492 se fundó “la lógica de la pedagogía Latinoamericana, a través del requerimiento y la obediencia, donde se leía a los indígenas un texto en castellano y se les decía cómo tenían qué ser a partir de ese momento. Entonces, hay una concepción del otro de que hay que educar de acuerdo a lo que se precisa”.
Para el docente, la dictadura que comenzó con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, “marca un quiebre entre lo que se venía, la ley 1420 (que establecía una educación universal y gratuita conforme a los ideales del laicismo positivista) y el inicio del liberalismo que continuó de ahí en adelante. El Congreso Pedagógico -según investigadoras- prefunda lo que será la ley Federal, que tiene actualmente más continuidades que diferencias con la norma nacional de Educación número 26.206, aprobada el14 de diciembre de 2006”.
Democracia, ¿gobierno del pueblo?
La palabra “democracia” significa etimológicamente gobierno del pueblo y proviene de dos vocablos griegos: “demos”, pueblo, y “kratos”, gobierno.
La democracia como forma de gobierno se caracteriza porque en ella el poder público reside en la totalidad da los ciudadanos. Mientras la monarquía es el gobierno de uno solo, y la aristocracia el de una minoría que se considera integrada por los mejores, la democracia, en cambio, es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, según la definición de Abraham Lincoln.
Pero la democracia no es sólo una forma de gobierno, es también y sobre todo un estilo de vida basado en el respeto de la libertad, la dignidad de la persona humana.
Sobre el punto, Sarlengo aseguró que la formación ética y ciudadana que se brinda actualmente “no alcanza, porque democracia es también derechos humanos. Y derechos humanos es pelear continuamente por la dignidad del ser humano, pelear por la humanización constante de la vida”.
Para el docente, “en las escuelas se apunta más a contener a los chicos con la excusa de la inclusión educativa, pero en verdad se están formando sujetos dóciles para el empleo y una ciudadanía que es demasiado abstracta con los derechos humanos”.
Docentes, educación y democracia
Sobre si los docentes están preparados para educar para la democracia, Sarlengo advirtió que “hay varias aristas. En realidad, los docentes somos formateados, porque nos quieren convertir en reproductores. Es difícil que un educador transmita un pensamiento crítico cuando está formateado por el mismo Estado, y sus institutos superiores o privados deben ser los ejecutores de sus políticas. A nosotros, los docentes, nos convierten en meros aplicadores de conocimientos porque lo que se pretende es que estudiemos cuatro años y después trabajemos con los manuales que las editoriales hacen”.
Sarlengo se preguntó por qué el Estado “no nos permite formar desde nuestra experiencia, en vez de exigirnos tantos títulos y post-títulos que poco nos sirven a la hora de la realidad educativa”.
El educador parafraseó a Paulo Freire y dijo: “la realidad no es así, la realidad está así. Y está así no porque ella quiera, ninguna realidad es dueña de sí misma, esta realidad está así porque estando así sirve a determinados intereses del poder”. |