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"Recogí sus mensajes, comprendí que si el hombre mantiene intacta la memoria, se escribe fielmente la verdad histórica, en libros como éste, si eleva su frente sin doblar su pierna, si guarda una chispa de luz en sus ojos, si extiende su mano ayudando a otro, si una risa sana inunda su rostro, si no vende sus sueños, si sacude la indiferencia, si comprende que el amor y no el odio sublimará sus días, si sigue enarbolando el emblema de la justicia a cosa de su propia vida, ellos, los treinta mil, elevarán sus voces hechas himno de gloria y gritarán al viento: "¡Aquí estamos, aquí vamos, hasta la victoria final!".
Amanda Mayor de Piérola
Madre de Fernando Gabriel Piérola, fusilado en Margarita Belén.
Prisión perpetua para ocho imputados por la masacre
Fue en la madrugada del 13 de diciembre de 1976. Cerca de la pequeña localidad de Margarita Belén. En la provincia del Chaco. A un costado de la ruta nacional 11. A la altura del kilómetro 1.042. Allí, exactamente, fueron asesinados 22 presos políticos. Horas antes habían sido brutalmente torturados. Se los ejecutó alegando un intento de fuga. Entre los asesinados se encontraban los entrerrianos Fernando Piérola, Raúl María Caire y Reinaldo Zapata Soñez.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Resistencia condenó ayer a prisión perpetua a ocho ex militares implicados en la Masacre de Margarita Belén, ocurrida en 1976, y dictó la absolución del ex policía Luis Alfredo Chas.
Los condenados a prisión perpetua son los ex militares Gustavo Athos, Horacio Losito, Aldo Martínez Segón, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Ernesto Jorge Simoni y Luis Alberto Patetta.
La masacre de Margarita Belén es uno de los asesinatos colectivos que primero se conocieron al concluir la dictadura cívico militar y se constituyó en una causa emblemática. Eran 17 varones y 4 mujeres. La mayor era una militante de las Ligas Agrarias, de 41 años. El resto, miembros de la Juventud Peronista, promediaba los 30.
A 35 años, ocho ex militares responsables de esos crímenes fueron condenados a prisión perpetua en cárcel común. En las puertas del Tribunal Oral Federal de Resistencia, familiares de las víctimas festejaron, lloraron y se abrazaron luego de la sentencia, en compañía de centenares de personas.
EMOCIÓN. Fernando Piérola, Raúl Caire y Reinaldo Zapata Soñez eran entrerrianos y se cuentan entre quienes murieron en la masacre. Familiares y amigos de Piérola viajaron desde Paraná en una caravana de cinco autos. Uno de sus hermanos, Gustavo, a poco de conocer la sentencia dialogó con EL DIARIO. “Es un momento de mucha emoción, mucha euforia, mucha alegría”, describió. Dijo que el fallo era el esperado en relación a los ex militares, pero confió que la absolución del ex policía “fue un baldazo de agua fría”.
“Para nosotros es el fin de una etapa, pero esta lucha no termina aquí. Se ha dado un primer paso, pero hay muchos militares por llevar al tribunal y muchos compañeros a los que estamos buscando”, expresó Piérola, quien integra la comisión provincial por la Memoria del gobierno entrerriano.
“Esperamos que este fallo sea un mensaje fuerte para la sociedad chaqueña y sirva para romper el pacto de silencio que hay en torno a este hecho tan brutal”, instó. Y anticipó: “Estamos muy contentos. Hoy vamos a celebrar, tocaremos la guitarra, cantaremos, pero nuestra lucha continúa”.
Muy emocionada, Lucy Caire, esposa de Raúl Caire, atendió a EL DIARIO mientras realizaba un recorrido por los pasillos de la Brigada de Investigaciones de Resistencia que hoy es un museo de la memoria. Decidió hacer esa visita antes de emprender el regreso a Concordia, desde donde llegó para estar presente al momento de la sentencia.
“Estamos muy satisfechos con las condenas, después de tantos años. Hubiéramos querido que fuera antes. Se demoró tanto”, lamentó. Lucy Caire tiene 61 años y es docente jubilada. Calificó al fallo como “un triunfo de la democracia” y rescató “el apoyo de familiares y amigos”.
AMANDA. Todos los presentes coincidieron en un recuerdo: el de Amanda Mayor, madre de Fernando Piérola, cuya lucha persistente fue clave en el esclarecimiento de la masacre de Margarita Belén. Amanda murió en 2005, pero hoy, de alguna manera, estuvo presente en la sala de audiencias.
“Ella siempre estuvo, desde 1976 cuando vino a buscar a Fernando. Después de padecer cárcel y exilio nos fuimos sumando nosotros, pero ella estuvo siempre. No sólo peleando por Fernando, sino por todos. Y hoy también estuvo con nosotros”, expresó Gustavo Piérola.
En el Aula Magna de la Universidad Nacional del Nordeste, en Resistencia, un gran mural recuerda la masacre. Es obra de Amanda y su nombre ayer cobró un nuevo sentido: “Argentina, dolor y esperanza”.
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