Casi 500 docentes de escuelas secundarias de toda la provincia participaron el viernes 27 de agosto del Encuentro de Educación Secundaria que organizó AGMER. El colmado salón del Liceo Paula Albarracín de Sarmiento fue muestra clara de una preocupación real: el presente y el futuro de la Educación Secundaria, y con él, las condiciones laborales de los trabajadores de media.
AGMER venía tomando nota de la necesidad de constituir este ámbito. Un espacio que permitiera poner en común las dificultades que han afrontado, durante todo este año, aquellas escuelas que aplicaron la reforma educativa, con la implementación del Ciclo Superior Orientado. Y las coincidencias no tardaron en encontrarse. Incertidumbre, desorganización, temor a la pérdida de horas, materias por proyecto que nunca se dictaron, programas de impenetrable reglamentación, confluyen en la evaluación negativa que se hizo de la reforma.
A ello, le suman los docentes el hecho de que las mejoras prometidas, la mayor inversión que llegaría de la mano del Ciclo Superior Orientado, no están a la vista. En este marco, el Plan Mejoras, con financiamiento del BID, fue blanco de todas las críticas. En algunos establecimientos presentaron decenas de proyectos; ninguno pudo enmarcarse en ese plan, con una concepción tan focalizada, diseñado tan lejos de las escuelas, que deja afuera mucho más de lo que permite incluir.
Las comunidades educativas viven con angustia la perversidad de un sistema tan fragmentado que hace inviable cualquier iniciativa. Por ejemplo, el Plan Mejoras dará el ok a un proyecto de tecnologías de la comunicación, pero no podrá utilizarse el dinero para comprar las mesas para las computadoras. “El proyecto no incluye aquello que es necesario para dictarlo. Eso hay que buscarlo en otro lado”, se quejan los docentes.
La mirada ausente
Con tres ejes de debate (El derecho social y político a la educación; Socialización del conocimiento y trabajo docente; Qué educación para que proyecto de país), el encuentro de Educación Secundaria permitió transitar de manera integral la realidad de la escuelas medias. “Fue una jornada de lucha, para debatir sobre la soberanía pedagógica que implica llevar adelante procesos de construcción diferentes a fin de instalar en las políticas públicas la mirada de los trabajadores”, evaluó la secretaria de Educación de AGMER, Adriana Casevecchie.
Justamente, esta mirada ausente fue un señalamiento común. La reforma educativa se está haciendo sin consultar a los docentes, ni a los padres, ni a los estudiantes. Y por eso, a cada paso, la letra de las reglamentaciones, de los planes y proyectos, de los lineamientos curriculares choca con una realidad a la que no ha tenido en cuenta. Es lo que se caracterizó como “la política de los documentos”, tema que se desarrolló en extenso en uno de los paneles, con las disertaciones de Andrés Brenner, Alicia Naput, Darío Balvidares y Adriana Casevecchie.
En tanto, el segundo panel, que se desarrolló al promediar la tarde, abordó el marco más amplio en el que la disputa por la soberanía pedagógica se inscribe. Susana Cogno, Mónica Ruiz Díaz y Tirso Fiorotto hablaron de la socialización del conocimiento, del ingreso y de la tierra.
De esta forma, el encuentro, que fue “básicamente pedagógico”, se embarcó en el análisis de la política educativa en el país, y “precisamente la inserción del neoliberalismo en el sistema, a través de diferentes gestiones de educadores, que van reproduciendo un mismo mecanismo de entender a la educación como bien de consumo, más que como un derecho de los ciudadanos”, reseñó el secretario de Prensa, Luis Fernández.
Doce horas dedicaron los docentes de secundaria a evaluar los cambios que el CGE lleva adelante, sin participación de las comunidades educativas. La experiencia, valoró la vocal gremial en el CGE, Susana Cogno, “nos ayudará a elaborar nuestros posicionamientos para poder presentarlos después a las autoridades educativas”, que insisten con extender la reforma en 2011 a todo el sistema.
Para finalizar una jornada de intenso trabajo, se puso en escena para los docentes presentes la obra “Cartas a Moreno”, del grupo de teatro La Mandrágora. Un trabajo que plasmó con belleza una profunda lección de ética y política, una historia de vida, de muerte, de lucha, de convicciones. Una historia de amor.
Nota:
Próximamente pondremos a disposición material del encuentro, para socializar con todos los docentes las ponencias, relevamientos, debates y conclusiones de la jornada. |