La vocal gremial en el CGE, Susana Cogno, fue una de las oradoras del acto con que hoy se recordó la histórica Marcha Blanca de 1988. Se refirió a la historia de las luchas del sindicalismo docente, al que definió como heredero del Cordobazo. Y a la luz de esa tradición, reivindicó las luchas de hoy, en un colectivo que puede construir desde la diversidad.
Aquí su discurso completo:
Feliz Día trabajadores de la educación.
Feliz Día porque nosotros lo ganamos a este día con esa prepotencia y esa forma tan testaruda que tenemos de luchar por encima de todas nuestras diferencias; porque nuestro sindicato nació de la mano de un grito primero que fue el Cordobazo. Hijos y herederos de esta tradición de estudiantes, obreros y trabajadores de la educación en la calle, salimos de todos los lugares habidos y por haber para construir un modelo sindical diferente, un modelo sindical que no fuera de entrega, un modelo sindical que no mirara para el costado a las necesidades de los trabajadores sino que tuviera una intervención directa, un modelo sindical que no se sentara en la mesa de los patrones para transar, sino que fuera la representación del conjunto.
De esta primera lucha nace la CTERA, con su profundo plan de lucha de Huerta Grande, que peleaba por este sindicalismo diferente, por un proyecto de país y por las reivindicaciones del conjunto de los trabajadores de la educación.
Nunca fueron tiempos fáciles para la organización. Siempre hemos debatido en nuestras diferencias, porque las tenemos y muchas. ¿Por qué tenemos diferencias? Porque somos un grupo de trabajadores intelectuales y el disenso es parte constitutiva de nuestra tarea cotidiana. Pero lo que nos unifica a todos, a lo largo y a lo ancho de los espacios que compartimos, es esta decisión irrevocable de trabajar con el conocimiento y de trabajar por la liberación. Porque no hay un sindicalismo auténtico -como decía Isauro Arancibia-, si no trabaja por la liberación de su Patria, y el maestro aporta desde el conocimiento, todos los días en el aula, a ese proyecto de emancipación.
Este Mayo siempre viene cargado de significación y nosotros no las evocamos para hacer historia, como se hace en los museos, sino porque es parte viva de nuestra presencia y de nuestro hoy.
La CTERA tiene el primer golpe en el asesinato de sus principales dirigentes en esa noche oscura de la dictadura. Así supo también levantarse y supo concluir el legado que estos compañeros habían dejado. Porque en la misma noche del golpe, la dictadura asesina a Isauro Arancibia en las puertas del sindicato y le roba los zapatos, para dar el ejemplo de que los maestros debían andar siempre descalzos por el cielo, como dice un poema.
Nosotros, herederos de esa tradición, fuimos debatiendo en el marco de profundas diferencias cómo construir nuestros espacios de lucha. Y así nace la Marcha Blanca, la gran Marcha Blanca a fines de los 80, que fue considerada por muchos un hito de la lucha de la clase trabajadora de la educación, porque no solamente marchamos maestros en ese 1988, acompañó todo el pueblo. Maestros de todos los lugares del país caminaron haciendo viva esa canción con que conminamos en nuestras marchas de tener “los zapatos gastados”, para mostrar que el legado de Isauro no era el de andar descalzos por el cielo, sino que era justamente la decisión política de defender un salario unificado a nivel país, de tener otra forma de distribución para tener un mejor salario, de discutir y defender la educación pública.
Dos décadas han pasado y seguimos discutiendo las mismas cosas, porque después de la Marcha Blanca tuvo que existir otro hito, como fue la Carpa Blanca, que trajo como resultado el incentivo docente, que de ninguna manera pudo compensar las desigualdades salariales como tampoco hoy se han compensado las desigualdades educativas en el país. Este incentivo docente que, degradado a su mínima expresión, pretenden que sea el aumento de 40 pesos para este año. Vergüenza debería darles a quienes realizan las previsiones presupuestarias y salariales.
Y seguimos discutiendo, en el marco de las profundas diferencias que se dan dentro del proyecto sindical, porque hay un sindicalismo que entregó sus banderas y hay otro que lucha por resistir y es el que le pone el cuerpo a la lucha.
Todos los días en la escuela encontramos, en esta testarudez del maestro, el motivo para ir todos los día a compartir con el otro que es también un sujeto que está oprimido, que es mi alumno, que son los padres, la posibilidad de encontrar la mejor herramienta que haga mejor la vida, que haga linda la escuela, que haga de nosotros esos sujetos críticos… cómo vamos a construir capacidad crítica si todo el mundo puede hablar de nosotros en la más alta falta de respeto; cómo vamos a construir capacidad crítica si no se nos permite trabajar con soberanía; quién más que nosotros conoce los enormes obstáculos que atraviesa esta sociedad en este lugar tan privilegiado para la construcción de conciencia que es el aula
Sabemos que a lo largo de estos años nos han construido una fábula cuya moraleja no llega nunca. Y es que parecería que han puesto al zorro al final del gallinero.
Todos los días nos levantamos diciendo: nuestras formas de organización son las que priman, nuestras formas de unidad en la lucha son las que nos llevan a tener los mejores resultados. Aquí adentro del sindicalismo docente hay lugar para todos, porque somos todos diversos y plurales. Que nadie se confunda con nosotros, porque si hay algo que nos ha enseñado es la historia de nuestras propias luchas, porque está hecha de los sentimientos más humanos que podemos tener: está hecha de la pasión, de la alegría, de las lágrimas y también de la rabia frente a la injusticia. Por eso es que esa lucha reconstruye todos los días los lazos de solidaridad, que es la primera forma de organización política; por eso es que esa lucha se construye todos y cada uno de los días en las asambleas; por eso es que los trabajadores de la educación peleamos por salario y también peleamos por mejores condiciones de vida, y también peleamos por todos los chicos en las escuelas, y también peleamos por condiciones dignas de enseñar y aprender, y peleamos porque los comedores tengan el adecuado balance nutricional, y nos importa -en esta hermosa solidaridad de clase que tenemos- lo que le sucede a todo el conjunto de los trabajadores y acompañamos solidariamente a los compañeros del sur en su lucha, porque tenemos una herida abierta, y también la tenemos con la muerte de Carlos Fuentealba, vilmente asesinado en el sur.
De nada sirve hacer llamados a la unidad. La unidad se construye artesanalmente; la unidad se construye con conciencia crítica; la unidad se construye con verdad, con coherencia, y con una actitud honestamente intelectual para llamar a las cosas por su nombre. Acá muchos trabajan para dividirnos y el desafío esta en nosotros: construir sobre la diferencia esa unidad en la acción que nos va a llevar justamente a plantearle a ésta y a todas las patronales, como ha sido a lo largo de la lucha de nuestro sindicato, que nuestro proyecto se construye con los deseos del conjunto de los trabajadores y que nuestras peleas no se resignan ni se entregan.
Hemos salido para referenciar nuestro día, el día no reconocido de los trabajadores de la educación. Nosotros no necesitamos que los calendarios oficiales lo retomen, porque en toda la provincia, en todo el país, estamos haciendo recuerdos, porque la historia sirve para caminar unidos, sirve para enseñar y sirve fundamentalmente para no olvidarnos que a esta Patria le hace falta mucha democracia para curar las heridas que tiene abiertas.
Los trabajadores somos parte activa, desde las luchas por la Independencia hasta ahora, en las luchas por la emancipación. Y este poder que construimos todos los días en las aulas tiene que hacerse notar. De nada sirve que hablemos de procesos democráticos si no sostenemos con el lomo lo que andamos proclamando con el pico, como decía mi abuela. Acá hay que poner toda la carne en el asador, porque nuestro sindicato necesita referenciarse y crecer. Nuestro sindicato, que tiene 30 años de lucha, es un ejemplo de independencia frente a los partidos políticos y la patronal.
A nosotros nos une esta inquebrantable solidaridad de uno con el otro, que cree que a través de las letras, a través de las canciones, a través del amor se puede transformar el destino de un país. Estamos convencidos de esto, por eso el desafío de nuestro sindicato es trabajar una pedagogía diferente, es establecer los mecanismos de una real soberanía pedagógica, para que nadie se olvide que nosotros somos sujetos y no objetos. Todo el camino recorrido a lo largo de nuestras luchas, que reivindicamos profundamente, han sido parte de este proyecto colectivo. |