La comunidad educativa de las escuelas que funcionan en el mismo complejo, la Scalabrini Ortiz y la Jauretche, fueron sorprendidas esta mañana, en pleno desarrollo de las actividades escolares, por una verdadera catarata de agua, que corrió desde el techo hasta la planta baja del edificio de tres pisos.
Con verdadero temor por la gravedad de lo ocurrido, los docentes del establecimiento relataron cómo, en pocos minutos, fueron sorprendidos por una enorme cantidad de agua. “Comenzaron a caer unas gotas desde el techo, en el tercer piso, cuando avisamos e íbamos a ver qué ocurría, empezó a correr una catarata de agua por la escalera”, cuenta una de las docentes, mojada hasta las rodillas.
Rápidamente comenzó la evacuación de los alumnos. Y se sumó un nuevo problema: una de las dos salidas de emergencia no podía abrirse. “Tuvimos que sacar a todos los alumnos por una sola puerta, mientras comenzaban a caerse los pedazos de techo, que cedieron por el peso del agua”.
Móviles policiales colaboraron para cortar el tránsito, mientras que Bomberos de la Policía ingresaron al edificio para valorar el daño y el riesgo. “Tuvimos que hacer más agujeros en los techos, que son de durlock y por eso se dañaron tan rápido, para que el agua terminara de salir. Ahora no hay peligro en los techos, pero sí está el riesgo eléctrico, porque el agua filtró en los caños de luz”, explicó uno de los bomberos que trabajó en el techo del complejo.
Sin clases hasta el miércoles 23
En el patio cerrado del complejo, donde también desarrollan actividades alumnos de UADER, se reunieron docentes, representantes de AGMER, padres que fueron llegando, y el director departamental de escuelas, Roque Caviglia.
Tras relatar lo ocurrido durante la mañana, el reclamo de los docentes fue preciso: que las actividades escolares se retomen con la plena garantía de que no hay riesgo para alumnos y docentes. “Nosotros vimos cómo caían pedazos del techo y cómo chorreaba agua de los fluorescentes; en el tercer piso el techo estaba totalmente arqueado por el peso del agua”, graficó la bibliotecaria de la escuela que funciona en el primer piso. Y acotó: “No sabemos cómo está la estructura en general y queremos volver cuando nos puedan asegurar que no hay peligro”.
De acuerdo a los tiempos que, estima, llevarán las reparaciones, Caviglia informó que las clases se suspenderán hasta el miércoles 23 de marzo. Luego viene el feriado de los días 24 y 25 de marzo, por lo que las actividades se retomarían recién el lunes 28. Así lo confirmó este mediodía, a través de un comunicado, la Dirección departamental de Escuelas.
Cristina Leiva, secretaria gremial de AGMER Central y Manuel Gómez, secretario Gremial de la seccional Paraná, quienes estuvieron dialogando con los docentes de las escuelas afectadas, se comprometieron a realizar un análisis del riesgo edilicio. Para ello, recurrirán a un especialista en riesgos de trabajo, que asesora al sindicato.
Sobre llovido, mojado
Como suele suceder cuando ocurren estos infortunios, la rotura del caño e inundación del edificio, puso en evidencia otra serie de falencias que complicaron aún más la situación y podrían haber derivado en una tragedia. “Cuando empezamos a evacuar a los chicos nos encontramos con que una de las puertas de emergencia estaba cerrada, y nadie tenía la llave para abrirla”, lamentó una de las docentes. Y, con preocupación reflexionó: “Esta vez era agua, pero si hubiera sido un incendio, no sé cómo termina”.
Otra de las profesoras agregó que la escalera de emergencia, exterior al edificio, le falta el último tramo. Y por el modo en que se afectaron los techos y la parte eléctrica, reclamaron un pronto trabajo integral de mantenimiento.
No obstante el mal momento vivido, la bibliotecaria de la escuela Scalabrini afirma que “en esta evacuación pasaron un montón de cosas buenas. Buenas, en el sentido de pudimos salir todos, que nadie se cayó, nadie se electrocutó; el comportamiento de los chicos fue muy bueno y no hubo pánico”. |