La Escuela Primaria Nº 93, de Concepción del Uruguay, que comparte edificio con la Secundaria Nº 29 y la Técnica Nº 13, puede ser descripta como la escuela del contraste. Allí, se construye un nuevo módulo, con una inversión de 3,5 millones de pesos, destinado a nivel inicial, laboratorio, informática, oficinas. Mientras tanto, el antiguo edificio, espacio de las actividades cotidianas en el aula, presenta un estado de deterioro preocupante. La comunidad educativa lamenta no haber sido consultada a la hora de fijar las prioridades en materia de construcción.
La Comisión Directiva de la Seccional AGMER Uruguay estuvo este 10 de mayo en la Escuela Primaria Nº 93, que comparte el establecimiento con la Secundaria Nº 29 y la Técnica Nº 13. Todas conviven y desarrollan sus actividades en el antiguo edificio construido en la década del 50; una construcción importante, hoy venida a menos por falta de mantenimiento e inversión.
La recorrida de la Seccional por el antiguo edificio, que es el que aloja las aulas y donde alumnos y docentes realizan sus actividades cotidianas, permitió dar cuenta de las carencias y el deterioro edilicio. El estado en que se encuentran las aulas y las galerías hace que las condiciones de habitabilidad estén lejos de ser las que demanda y merece una comunidad educativa.
En la escuela las aberturas están rotas, faltan la mayor parte de los vidrios, están destrozadas las barandas que deberían hacer de contención en las escaleras; hay pérdida de agua en los baños del primer piso con permanente filtración hacia la planta baja y está muy comprometido el tendido eléctrico.
En esas condiciones se cumplen a diario las actividades escolares. Mientras tanto, avanza y está próxima a terminarse la construcción de un nuevo módulo, contiguo al viejo edificio, que está destinado a salas de nivel inicial, laboratorio, salas de informática y oficinas. A esa obra, con un estilo arquitectónico muy diferente al del establecimiento original, se destinó un presupuesto de 3,5 millones de pesos, una suma importante que, según la comunidad educativa, podría haber incluido la reparación de aulas, el ámbito escolar más utilizado.
En la escuela entienden que, aún cuando no se trata de criticar las obras ni restar importancia a las áreas que se están atendiendo, el presupuesto asignado hubiera permitido prácticamente construir una escuela nueva. Y ponen el énfasis en cómo las autoridades fijan las prioridades a la hora de realizar la inversión educativa.
Es que las obras se definen, al menos así sucedió en este caso, sin diálogo con la comunidad educativa involucrada, que es la que conoce las necesidades, urgentes y mediatas. De esta forma se podría evitar la paradoja de edificar laboratorios y salas informáticas con lujos de detalle, mientras las clases se desarrollan en ámbitos tan derruidos que ni siquiera protegen contra el frío y las humedades, y auguran un invierno crítico. |

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