En el ámbito docente la conocemos como “la ley de preceptores”. Se trata de un histórico reclamo de nuestro sindicato, que se sostuvo durante muchos años, con el firme propósito de corregir una situación de injusticia. Por eso el martes 27 se vivió con verdadera alegría la noticia de que –finalmente- la Cámara de Senadores había dado sanción definitiva a la Ley.
Para conocer más en detalle los alcances de esta norma, sus beneficios en términos jubilatorios para preceptores y la valorización del rol que ellos cumplen en el sistema educativo, desde la secretaría de Prensa mantuvimos una entrevista con Ana María Larghi, la Secretaria de Jubilados de AGMER.
Atareada, a sólo dos días del 4º Congreso Provincial de Jubilados, Ana María dice estar contenta por el logro y porque en la Legislatura, adonde concurrieron dirigentes gremiales y preceptores para presenciar la sesión, se vivió una jornada emotiva. “Fue algo emotivo, porque realmente se esperaba mucho”, afirma.
-Ana, ¿por qué tiene tanta importancia la ley que Senadores aprobó en la noche del martes?
-Lo que estaba en discusión ese día era el reconocimiento de la tarea docente al frente directo de alumnos de los preceptores. Ese era el nudo principal de la discusión. Esto ya había sido reconcomio por AGMER, por sus congresos y por sus cuerpos orgánicos. Y entonces empezó un largo periplo que llevó 10 años y atravesó todas las gestiones de las Secretarías de Jubilados de los compañeros, desde Hilda Robles, Quequecha Brasseur, Ana Lucca, Francisco Nessman y termina acá, donde por cierto la definición política la dan los senadores y diputados que finalmente tomaron la decisión de aprobarlo.
Lo que ayer se aprobó es en definitiva el reconocimiento de esa función docente del preceptor, con una muy buena fundamentación pedagógica que dio el senador Panozzo. Además, el proyecto venía de Diputados, que es la cámara donde tuvo origen, también con una muy buena fundamentación legal del diputado Kerz.
-¿Qué beneficios trae ese reconocimiento para preceptores?
-El beneficio es en cuanto las condiciones de jubilación, los celadores y preceptores reducen los requisitos para jubilarse, en cuanto a la edad. Es decir, que quedan en las mismas condiciones que los docentes y se pueden jubilar a los 52 o 54 años, según se trata de mujer o varón, y teniendo 25 años al frente directo de alumnos.
-¿Por qué llevó tanto tiempo que la Legislatura sancionara la ley?
-Nosotros notábamos que éste era un proyecto de consenso. El diputado Kerz, que fue presidente del CGE, estuvo de acuerdo; anteriormente Teresita Grand, que también había presidido el CGE había presentado un proyecto alternativo en el Senado; el senador Panosso, un ex compañero nuestro gremial, también coincidía. Había un consenso generalizado y creo que lo que lo demoró fue una decisión política y la oposición a rajatabla del presidente de la Caja de Jubilaciones.
-Es decir que el reconocimiento del trabajo de los preceptores como al frente directo de alumnos, que se sustenta en una argumentación pedagógica, se trababa por una cuestión económica de la Caja de Jubilaciones…
-Sí, pero más que nada por una posición del presidente de la Caja, que sostiene que no se pueden seguir flexibilizando las condiciones de jubilación, sino que hay que mejorar las condiciones laborales para que el envejecimiento prematuro no se produzca. Pero no era eso lo que estaba en discusión, porque en realidad la función de frente directo que se reconoce a maestros y profesores también debía ser reconocida a los preceptores, por una cuestión de igualdad y justicia.
En cuanto al impacto en la Caja, que también hay que verlo, nosotros estamos viendo en el propio proyecto de presupuesto para el año próximo, que es bastante magro, que está proyectada la creación de muchos cargos de preceptores, porque justamente el énfasis de la nueva ley de educación es la reforma y fortalecimiento de la educación secundaria. Así que acá no hay un impacto negativo en la Caja que justifique esa oposición acérrima del presidente del organismo, que visitaba a los legisladores para decirles que no era conveniente sacar esta ley. Por suerte los legisladores pudieron despegarse de eso y aprobarla.
-¿Los preceptores y celadores ya pueden jubilarse en los términos de esta ley o la entrada en vigencia no es inmediata?
-Cuando se publique en el Boletín Oficial entra en vigencia y ya se pueden jubilar con estos requisitos. Es una ley que tiene tres artículos, así que no habrá reglamentación ni demoras. Es en realidad una modificación que se hace a un artículo de la Ley 8732, agregando a los preceptores y celadores a los maestros y profesores que tienen el reconocimiento de frente directo de alumnos.
-¿Quiénes en el escalafón docente no tienen reconocimiento como al frente directo de alumnos?
-Los cargos directivos. Pero hay una resolución interna de la Caja que ha flexibilizado bastante el tema de las edades, porque considera que un directivo tiene por ejemplo 10 años al frente de alumnos, entonces hay una flexibilización. Y es así, porque realmente lo que produce el envejecimiento prematuro, el desgaste, es esa función de estar al frente directo de alumnos.
-La Comisión Directiva de AGMER, delegados y preceptores estuvieron el martes siguiendo la sesión, ¿cómo se vivió el momento de la aprobación? -Fue una alegría, después de mucho pelearlo y porque ya no había argumentos para seguir postergando este tema. Vinieron grupos del interior de la provincia y de Paraná, con los preceptores, para presenciar la sesión… Fue una cosa emotiva, porque se esperaba mucho. |