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Jueves Culturales de AGMER
Yendo por más

Jueves Culturales 20_05_10

Afuera ya la noche se apropió del paisaje. En el salón de AGMER las luces llevan largo rato encendidas, volcando calidez entre las sillas que van siendo ocupadas, entre la gente que se va acercando a compartir una noche más de estas que ya desde el año pasado, una vez por mes, se realizan en el Salón Roberto Barbero de nuestro sindicato bajo el nombre Los jueves culturales de AGMER.

Los cuadros de Sadi Genolet enmarcan el espacio. Luego de las debidas presentaciones el pintor toma la palabra y su voz capta la atención de todos.
Desde un hablar pausado, musical y cálido, este hombre mayor contagia en su entusiasmo, como solo pueden hacerlo aquellos que están hablando de la pasión de su vida. Habla de sus pinturas y sus ojos ríen y se vuelven cálidos. Habla de sus técnicas y toda la celeridad que este tema podría tener desaparece, porque esta persona está hablando desde su día a día, desde lo que le sale de adentro, desde sus manifiestas ganas de que los jóvenes que están presentes se animen a ir por sus deseos, por su vocación, con esfuerzo, pero movidos por la pasión que se transforma en motor cuando se trata de lo que nos gusta.
En un contexto de exaltación de la escarapela y lo festivo pero de ocultamiento de las luchas dignas por reclamos de lo necesario, Sadi Genolet hace hincapié en tener presente que por más talento que uno posea, lo que nos lleva adelante es el esfuerzo, es el día a día, el no bajar los brazos. Cada uno desde su realidad va a ver una misma manzana de mil formas diferentes, dice el pintor, por eso lo importante es trabajar constantemente para poder expresar lo propio. Lo importante es ser uno mismo, dice. Una y otra vez, para que quede bien claro, y de costado, casi sin darse cuenta, apoya sus manos en sus cuadros más próximos, y, suavemente y con un cariño de padre, los acaricia.
Luego de los aplausos agradecidos a las palabras compartidas por Genolet, tres jóvenes músicos toman la posta. Caburé trío se hacen llamar, y, de pronto, las dos guitarras y el bandoneón, como ladrones al acecho, se roban la noche.
No hay palabras. Un par de miradas cómplices bastan. Una breve introducción, y después, todo el salón, rincón por rincón, se llena de música. Así la hacen, vibrante, provocadora, intensa. Sobre todo intensa. Contagiosa. Profunda.
Incorporar el bandoneón a las dos guitarras no hace más que intensificarlo todo, como si fuera posible. La ternura de las manos de Genolet acariciando sus cuadros está ahora deslizándose por estas dos guitarras y el bandoneón.
Casi sin proponérselo, esos tres pares de ojos se cierran, hundiéndose en lo profundo de las melodías que van ejecutando, y entre el público es como si un calmo y tibio río de siesta se desbordara y lo rodeara todo con calidez de verano manso.
Entre cada tema escuchamos los caminos que unieron a Mauricio, Facundo y Flavio con sus guitarras y el bandoneón. Caminos de remo, de lucha. Los oímos a ellos y escuchamos la fuerza de Fuentealba intentando contagiar a sus alumnos, allá en el sur, de aliento para ir por el camino de los sueños por lograr. Volvemos a escuchar a Sadi en las voces de los tres: animarse, apostar, esforzarse, avanzar.
Concentrados en su quehacer musical, cada uno entregado con pasión a su instrumento, la música que ofrecen se mezcla, se funde, se impregna, se hace propia, porque ellos mismos así la sienten. Solo de ese modo es posible transmitirla. Se nota.
Así la noche se va yendo. Los presentes recorren con su vista los cuadros del pintor y los músicos reciben del público la misma calidez que minutos antes transmitieron con sus melodías.
Una vez más el salón de AGMER fue punto de encuentro y los jueves culturales la posibilidad, el puente, el brazo amigo que fundió docentes, alumnos, jubilados y público en general, con lo mejor que Entre Ríos tiene para dar: los ejemplos de esfuerzo para seguir, con convicción, yendo hacia los objetivos.

 

Fecha de publicacion: 21 de Mayo de 2010